¿Tortillas aburridas? Nunca más

La tortilla, sobre todo si es de patatas es un plato delicioso, pero a veces puede parecer aburrido ¿Con cebolla o si ella? Parece que es lo más atrevido que se puede hacer con una tortilla o, como mucho, añadirle algún ingrediente como el jamón o alguna verdura.

Pero solo hay que pararse un poco a pensar y rebuscar en la imaginación para dar toques atrevidos, diferentes y muy sabrosos a una simple tortilla ¿Simple? Ya no. Vamos a ver unos cuantos “trucos” para sorprender con un plato tan modesto como este.

El primero viene de tierras francesas. Vamos a hacer una tortilla “a la normanda” ¿Cómo? Es muy sencillo, se hace una tortilla (francesa, claro) y antes de doblarla sobre sí misma se ponen a modo de relleno unos trocitos de manzana y se acaba de cuajar. El contraste de sabores es sorprendente. Mucho más potentes son las truites amb suc (tortillas con jugo), típicas de la región catalana del Priorato. ¿Cómo se preparan? Con el huevo, por supuesto, y espinacas y alubias. Y, para darle aún más sabor, se acompaña con una salsa hecha con pimentón, aceite, caldo y frutos secos. Perfecta casi como plato único.

¿Y qué tal una lasaña de tortillas? Es fácil, simplemente hay que sustituir las hojas de pasta por unas de tortilla muy finas. Si te parece demasiado contundente, puedes sustituir la carne picada por verduras. Si quieres hacer un aperitivo diferente, prueba esto: haces unas tortillas muy finas y por otro lado picas cebolla y la mezclas con una lata de atún y mahonesa. Pones la mezcla encima de la tortilla y lo enrollas. Lo metes en el frigorífico y cuando está bien frío lo cortas en medallones.

¿Prefieres lo dulce? Pues atrévete con esta receta: bates los huevos y los mezclas con un poco de pan rallado, vainilla, azúcar y canela. Haces la tortilla y la espolvoreas con azúcar glas, acompañándola de trocitos de fruta. Para chuparse los dedos.

Y, evidentemente, no nos podemos olvidar de nuestra tortilla española, de patata, sí, pero también de espárragos, atún, verduras, jamón y todo aquello que se nos ocurra echarle, porque lo admite casi todo.