Tándem (by Triciclo). Calle Santa María

Es increíble como nos volvemos locos cuando abre un nuevo bar o restaurante. Se crea expectación alrededor de un sitio que casi nadie ha probado y su reciente fama provoca una extraña e imperativa necesidad de ir. Si no vas, eres un loser. Y yo, como loser inconfundible he caído esta vez en la tentación de visitar ese nuevo lugar del que todos hablan.

¿Has comido en el nuevo lugar que han abierto los de Triciclo? -No (sentimiento de loser). Todos ponen fotos del sitio, de los desayunos, de la mesa de la ventana, de los platos (sentimiento de loser again).
Hablo de Tándem, creación de los dueños de Triciclo que ahora ocupa lo que una vez fue Motha. Según cuentan, la decisión de abrir vino de la necesidad de abrir un lugar que estuviera abierto todo el día y en el que puedas parar a comer a cualquier hora (aunque la cocina no está abierta todo el día): desayunos, comidas, meriendas, cenas.

¿La razón por la que Tándem me llamo la atención? Su bocadillo chino de pan al vapor, costillas de cerdo, cebolleta y hierbas. Si ya me habíais leído con aterioridad sabéis que los Gua Bao o “steamed pork buns” (al estilo de Momofuku) me fascinan. Los probé en NYC en Baohaus de Eddie Huang y me obsesioné con ellos. John Husby los trajo a Madrid en sus clases de Kitchen Club y en las cenas clandestinas de Le Nomade (!gracias John!) y desde entonces “I just can´t get enough”.

Me encanta que los chicos de Triciclo estén atrayendo gente al barrio y que estén poniendo a nuestra disposición propuestas culinarias tan interesantes y alternativas, cosa que hacía falta en el Barrio de Las Letras.

Tándem mantiene la decoración de Motha con mesas y sillas de madera y la misma barra. Un ambiente muy parecido al que tenía la antigua cafetería. No se han roto la cabeza pensando en como decorar el sitio y han tomado las premisas ya existentes. Aún así le han devuelto la iluminación que, sin motivo aparente, perdió Motha en sus últimos días, han agregado flores por todas partes (huele genial) y han puesto detallitos que alegran un poco el local, obteniendo una escenografía agradable y bonita. La carta llama la atención por sus originales Bocadillos, Canelones estilo Ferrán, Mortadela trufada y su Ostra aliñada. Yo fui solo con la intención de probar su bcoadillo chino porque más allá de este plato todo lo demás de la carta no me interesa ni me llama demasiado la atención.
Así que vamos al bocadillo, que es lo único que probé y por lo tanto lo único con lo que puedo ser objetiva. Era un bocadillo sabroso en el que cada bocado la salsa se desborda por todas partes dando una excusa más para chuparte los dedos. Muy bueno pero a la vez era demasiado pan para la cantidad de carne que tenía dentro. Y el precio: ¡8,50 €! Un pelín caro en mi opinión. Nada que ver con los precios economicos de los cerrajeros en Sevilla.
Un mega plus de Tándem: un vaso de agua en el momento en que te sientas (con refill gratis, of course).Eso sí, en vaso de ¿Ikea?
Un fallo: El día que fui tenían una mezcla de hilo musical rollo flamenco chill out que espero cambien porque así no hay quien disfrute la comida.

¿Volveré? Puede ser, vivo en el barrio y lo mismo un día que tenga antojazo me paso.