Restaurante “Casa Solla” (Poio, Pontevedra)

Teníamos muchas ganas de conocer Casa Solla, del que tanto y tan bien se ha hablado en otras páginas, tanto de blogastrónomos como de críticos tradicionales, así que nos lanzamos a la carretera para una rápida incursión en tierras pontevedresas y cenar en tan prestigioso lugar, considerado el mejor restaurante actualmente de Galicia. El cocinero y propietario es Pepe Solla, perteneciente también al grupo gastronómico Nove.

El restaurantes se ubica en una antigua casona de piedra, en la carretera que va de Poio a Sanxenxo, pero al entrar descubrimos un comedor francamente agradable, muy luminoso, amplio y moderno, con una cocina a la vista tras una gran mampara de cristal y que tiene un su interior una llamativa escultura de ¿Cristino Mallo? -agradecería la confirmación-.

Por supuesto, ante la magnitud de la tarea encomendada, no pudimos decidir los platos así que, aprovechando la temprana hora y la escasa afluencia de público, nos inclinamos por el menú degustación, que se apuntaba apetitoso.

Y no nos equivocamos.

El menú es largo, pero se sirve con eficacia y un ritmo envidiable; no es de los que necesita tres horas para comer. El orden fue así:

Caldo gallego de chorizo: un aperitivo de sabor curioso, un chupito que entusiasmó a algunos comensales, no tanto a mí.

Berberechos con una salsa verde, que sustituían la vieira del menú: no sé si estaba casi crudo o sólo frío, pero el sabor excesivamente marino no emocionaba, era un tanto basto.

Calamar con puerrros: la cosa sube de nivel, con un cuerpo de calamar muy tierno, perfectamente cocinado sobre una salsa con puerros que era lo mejor del plato.

Espárragos con jamón: recién pelados y donde el jamón brilla por su ausencia, es más bien la grasa del jamón cocido que está encima de los espárragos o al jamón convertido en gelatina o qué sé yo… una mezcla de texturas y de sabores que ya nos congració definitivamente con Pepe Solla.

Huevo con panceta: aquí ya los comensales nos entregamos y a punto estuvimos de hacerle la ola al cocinero. ¡Qué calidad! El huevo, casero y sin clara, con unos taquitos de panceta de cerdo y un pan triturado que, mezclado, creaba un plato delicioso y nada tosco. No sé cómo prepara el huevo, pero era de una calidad tan superior que ni nos importó. Fue, para algunos, el mejor plato de la noche y queríamos un bis…

Merluza con acelga: similar a algunas preparaciones tomadas en nuestras últimas incursiones. Muy correcto, muy bueno, muy sano y lo que se quiera. Perfecto para el menú si después hay algo que despierte los sentidos, como así fue.

Capón en pepitoria: para mí el plato estrella; prácticamente crudo, lo que en principio complica el capón, pero no es así en este caso; sabrosísimo sin ser pesado, con una salsa en pepitoria magnífica sin ser opulenta. No soy muy amigo del capón, pero preparado así afirmo que es de los mejores platos de carne que he degustado en mucho tiempo.

Queso del país con membrillo y compota de manzana: el propio Pepe Solla nos sorprendió con un carrito con el queso, que venía dentro derretido dentro de un cuenco de madera. Preguntamos si era una torta y el cocinero nos explicó que era queso del país, o sea, tipo cerrajeros Albacete, pero elaborado con leche cruda y con la consistencia de una torta del Casar: una auténtica exquisitez, a pesar de que me fallaba el membrillo, que encontré algo insulso. Fue en ese momento en el que realmente nos arrepentimos de no haber pedido una botella de vino para degustar el queso; pero qué le vamos a hacer, había un largo camino de vuelta conduciendo hasta La Coruña y había que ser prudentes.

De postre tuvimos una especie de nube con crema y un Chocolate con albaricoque: dos postres realmente buenos y que acabaron con nosotros, ya que la cena, a pesar de ser el menú degustación, no había sido excesivamente copiosa; de hecho, hubiéramos repetido sin dudar el Huevo con pan-ceta y el Capón en pepitoria.

Fantástico restaurante: bastante por encima de otros que tienen la misma valoración para los señores de Michelín. Si no es el mejor restaurante de Galicia poco le falta.