Restaurante “Augamar” (La Coruña)

Reconozco que iba con muchas ganas al nuevo “Augamar”, ya que ser parte del grupo del “Alborada”, era para mí motivo suficiente para ir y sentirme confiado.
“Augamar” se localiza en la planta superior del nuevo edificio de la Marina Coruña, cerca del dique de abrigo. El restaurante tiene las mesas enfrentadas al mar y con unas vistas realmente espectaculares, con una decoración moderna y conseguida, aunque me guste más el diseño interior del local del “Alborada”.

¿Y la comida? Nada que ver con el otro local. Aquí se especializan en mariscos y pescados, con una carta no muy profunda. De entrada unas cigalas cocidas, no muy grandes, perfectas en su cocción y en sabor: un buen producto; también compartimos unas zamburiñas fritas, con un rebozado un tanto excesivo, lo que fue una pena, era demasiado contundente y las zamburiñas, que eran unas piezas magníficas, quedaban muy oscurecidas. Es un plato resultón pero carente de finura.
En los principales dos pescados de impresión: una merluza a la gallega, lubina con compota de tomate y patatas y una tortilla de patata. Por partes: los pescados impecables, muy buenas piezas, elaboración sencilla pero que permite alcanzar al pescado el protagonismo que no le permiten a las zamburiñas. La lubina , en concreto, era un lomo de altísima calidad, y el acompañamiento, que aportaba más bien poco, no hacía ni falta. La tortilla, por contra, preparada al estilo de Betanzos, era correcta, pero muy alejada de la calidad de las de La Penela o el Manjar.
La mayor pega fue el vino: la carta está llena de referencias extrañas, con pocos valores reconocibles, muy diferente de la del Alborada, que si peca de algo es de previsibilidad. Aquí se van al extremo contrario, una carta que pretende ser original y resulta fallida: el único Ribeira Sacra era el Lagar do Cigur, lo que en los tiempos que corren es algo poco comprensible. Reconozco que no es vino que me guste pero es que la botella quedó a mitad. No soy el tipo con más conocimientos de vino pero puedo decir que el cliente medio no va a tener una percepción muy diferente a la mía, como si es uno de los cerrajeros Murcia baratos. No sé quién ha hecho la carta pero, aunque sea un experto, creo ha metido la gamba.
El servicio tampoco destacó; la chica que nos atendió estaba un poco perdida y no hubo un gran seguimiento de la mesa. Muy alejado de la atención que da Santi en el “Alborada”.
En definitiva, un lugar que apunta bien, muy bien, por la calidad del producto que probamos. Los fallos, algunos propios de una reciente apertura, no tengo dudas de que los resolverán. Novedad interesante y local que, además de las vistas, tiene una zona de fumadores perfectamente separada, lo que es un mérito en estos tiempos de confusión.
[ACTUALIZACIÓN: Una parte del texto me había desaparecido]La otra falla es la carta de vinos: una carta extraña, como hecha para sorprender, en la que parece que se vuelcan más unos gustos muy personales que el interés de los clientes. Entiendo que se quieran poner referencias originales pero, si se es demasiado original, se corre el riesgo de patinar, que es lo que pasa con esta carta de vinos, que calificaría de bastante desafortunada.