Restaurante “A fábrica” (Santa Cristina, La Coruña)

Cerca de la playa de Santa Cristina, en el municipio de Oleiros, se encuentra esta antigua fábrica aparentemente rehabilitada. Dentro de sus muros hay un edificio reformado y moderno que se utiliza para restauración: “A fábrica”. El edificio está enclavado en el pequeño paseo con traviesas de madera que se ha construido en la margen oleirense de la Ría do Burgo. Allí, una terraza con mesas vuela sobre la ría, en un ambiente agradable para los días soleados.
Edificio de
El restaurante, propiamente dicho, se encuentra en la planta superior del edificio, mientras la inferior se dedica a cafetería, que hay que atravesar para llegar al comedor. El entorno está trabajado, aunque no sé por qué, no llega a ser tan agradable como podría; puede que sea la ventilación del local, algo escasa para tanta superficie acristalada o tal vez sean las ventanas demasiado altas y que no permiten disfrutar al 100% de las vistas. El comedor , por otra parte, no tiene espacio para demasiadas mesas. En cualquier caso, el local apuesta por un estilo novedoso, al menos en la zona.
El problema es la comida: la carta no es demasiado extensa y no emociona lo más mínimo. Nos lanzamos a compartir unas croquetas caseras y unas setas a la plancha con rulo de cabra: no estaban mal, ya que no es que tenga mucha complicación, pero ambas eran bastante ordinarias.
De principal nos inclinamos ambos comensales por dos lubinas salvajes a la plancha, fuera de carta. Una buena lubina siempre es interesante, que en este caso eran piezas pequeñas -tal vez no de piscifactoría, como insistió el camarero- pero de tamaño mediano al fin y al cabo; nada que ver con lo que puede degustarse en lugares como “El Refugio” o “La Iebolina” por poco dinero más. Además estaba demasiado cocinada para nuestro gusto.
No me quedaron ganas de volver, aunque no puedo decir que nada estuviera malo; el local es agradable y perfecto para tomar alguna copa en la terraza una tarde de verano, pero poco más. Los empresarios de hostelería deberían recordar que la base de un buen restaurante es la buena cocina y el buen servicio. Ambas cosas son muy mejorables aquí. Una pena, porque el sitio es fantástico.