Reposteria ingeniosa para Halloween

La repostería y la gastronomía nos ofrecen a veces opciones culinarias realmente ingeniosas, novedosas y de un sabor exquisito. Es el caso, por ejemplo, del pastel de calabaza, en el que una combinación de ingredientes es capaz de entrelazar el sabor de lo dulce y lo salado.

Para proceder a la correcta elaboración de este pastel es necesario en primer lugar hervir la calabaza con la piel de limón y con la canela. A continuación habría que escurrir el líquido y poner el resultado en la batidora junto al resto de ingredientes; para enfrentarse al cocinado de este pastel hay que contar previamente con medio kilo de calabaza que no tenga piel, con medio vaso de aceite de girasol, con un cuarto de kilo de azúcar, con un cuarto de kilo de harina, con cuatro huevos, con un sobre de levadura, con un palo de canela y con un limón con piel que pueda ser rallado.

Una vez que el recipiente de la batidora tiene vez rejuntados todos los ingredientes en el meollo de nuestro futuro postre, procederemos a engrasar un molde en el que verteremos la mezcla, para posteriormente ponerla al horno durante una hora a ciento ochenta grados centígrados. Una vez que haya finalizado este proceso y los alimentos hayan quedado fríos, se quitará el molde y se añadirán los últimos toques del plato, que podrán ser al gusto del cocinero; podrían agregarse canela, azúcar glas, almendras, nueces…

Y es que el pastel de calabaza es un plato popular en todo el mundo; no obstante, se trata de un postre tradicional de los Estados Unidos de América que suele cocinarse cuando el otoño está consumiéndose y cuando el invierno se acerca. Es muy común cocinar esta maravillosa obra gastronómica de la repostería en festividades como el Halloween, el Día de acción de gracias o Navidad.