Los utensilios de cocina más increíbles e inútiles que se han inventado

Cocinar es una delicia para algunos, una auténtica tortura para otros. Para todos se han inventado a lo largo de la historia toda un serie de aparatos y artilugios destinados a hacer a tarea más sencilla y mucho más rápida. Pero algunos de ellos acaban resultando un verdadero fiasco ¿Quieres conocer algunos de los aparatos más inútiles en una cocina? Es posible, incluso, que tengas alguno de ellos guardado en el trastero.

deshuesador de aceitunasPeladores de patatas, de cebollas, de ajos…a veces útiles, aunque en muchos casos acaba resultando más rápido coger el cuchillo y ponerse a pelarlos al modo más tradicional, como puede hacer para abrir una puerta cerrada durante años.
Ahora vamos con los cortadores. Tal vez los de patatas sean de uso común ¿Pero y los de plátanos, tomates, fresas o champiñones? ¿Merece la pena comprar uno para cada alimento?
¿Y qué te parece un deshuesador de aceitunas? Utilidad tiene, claro, pero ¿cuántas aceitunas se necesita deshuesar en una cocina normal y corriente? Sin contar con que resulta mucho más práctico comprarlas ya sin hueso.

Como curiosidad está bien, que sea un instrumento útil es bastante más discutible: hablamos de los cascadores de huevos. Existen, sí, pero si mides el tiempo que tardas en colocar el huevo en el artilugio y accionarlo, te darás cuenta de que es mucho más rápido hacerlo como se ha hecho toda la vida: con las manos.

yogurteraMención aparte merecen los pequeños electrodomésticos. Quién no tiene escondida en algún armario una yogurtera o una licuadora, a ver, que están bien, pero no es útil tener supercachivaches en casa o en el trabajo, como algunos que ya han desechado por no ser lo mejor para hacer las labores de cerrajeria que tengan que hacer. Hoy en día la falta de tiempo hace que muchos de estos cacharros que hace años nuestras madres utilizaban a menudo hayan pasado al olvido. Si ya venden los productos hechos y, además, a buen precio ¿Para qué molestarse en hacer un zumo? El natural es más sano, evidentemente, pero simplemente al pensar que luego hay que limpiar el aparato a muchos se les quitan las ganas de hacerlo.

Todo ellos son utensilios que se idearon con la buena intención de hacer la cocina más sencilla, pero que por mil razones diferentes han demostrado no ser tan útiles como se creía.