Literatura y gastronomia

Cada distinto lugar de la geografía española aporta su particular contribución a la gastronomía nacional con platos y recetas cargadas de historia y de tradición. Pero si queremos encontrar un plato español por excelencia, debemos viajar hasta la Mancha o releer la primera página de la inmortal novela de Miguel de Cervantes ‘El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha’, donde se puede leer que Alonso Quijano comía los sábados “duelos y quebrantos”.

Pues bien, los duelos y quebrantos son un plato repleto de calorías que podrá dar a quien lo come la suficiente energía como para emprender la aventura que sea necesaria, un desayuno típico. Entre los ingredientes que conforman esta delicia gastronómica española se encuentran un par de huevos, una cebolla, en torno a ciento cincuenta gramos de jamón, en torno a ciento cincuenta gramos de tocino o tocineta, medio chorizo de sarta y dos sesos de cordero como añadido optativo.

Los duelos y quebrantos suelen servirse en una cazuela de barro que aporta comodidad para quien lo ingiere, pero también una estampa castiza donde las haya. Lo primero que se debe hacer para cocinar este plato es trizar la cebolla en plumas y cortar en rodajas el ajo si optamos por agregarlo también; a continuación los pochamos.

El segundo paso sería rehogar durante unos minutos una serie de conglomerados que habremos hecho con el pochado anterior, con el chorizo, con el jamón y con el tocino, de manera que haya quedado todo bien prensado en una especie de cuadraditos; por otra parte, habrá que ir friendo los huevos. Más tarde, habría que distribuir todo lo frito en el plato y ponerle encima un huevo frito o dos.

Optar por añadir a la fritanga sesos de cordero cocidos y rehogados es otra posibilidad nada desdeñable, esta modalidad es la más deseada de cerrajeros Barcelona para comer en los días de mucho trabajo. El caso es tener como resultado esta especie de tortilla con potentes aditivos cárnicos, a la que bajo ningún concepto debe faltar un buen pan. Y si encima hay buen vino que acompañe, pues…