Comala. Plaza de la Lealtad, 3. Madrid.

Amo, adoro e idolatro a Abraham García y por supuesto que cuando me enteré que había abierto una taquería corriendo fui a probar lo que había creado. No iba con expectativas de que fuera a ser un Viridiana o the next best thing con respecto a la gastronomía mexicano-española de la capital, pero esperaba algo rico, bueno y sabrosón. Y no.

El local se encuentra muy cerca del castillo de la fusión que es Viridiana, justo al lado de La Bolsa y el Hotel Ritz y de un sitio que me abrió uns cerrajeros Castellon. El ambiente que se respira es bastante pijo y formal, un poco estirado porque al fin y al cabo el rollo que se lleva cuando te sientas a comer es de picoteo informal.

La comida me dejó super triste porque amo al señor Abraham y me dio mucha pena ver que la comida no estaba a la altura de un restaurante cualquiera, menos de uno que dice que lleva el respaldo y experiencia del chef.

Empezamos con un Ceviche de Gambón (pasado por la plancha) que nos lo trajeron un minuto después de habernos tomado nota. Hmmmmm. El plato estaba helado (seguramente por eso salió tan rápido… del frigo) y tuvimos que pedir sal e hincharlo a las salsas que nos sirvieron de acompañamiento porque estaba soso.

El gambón era pequeño, el aguacate era en realidad una masa que se comía todo el plato confundiéndose y fundiéndose con el boniato llegando a formar algo similar a un puré en la boca.

Hasta aquí el servicio sonriente y atento.

Luego nos pasamos a la Tortilla de Trigo con Ropavieja. El plato (8€) trae dos tortillas grandes y fue el único plato que salvaría de todos los que probé. La Ropavieja jugosísima.

Después nos trajeron la Sartén de huevos con Tomatillo y Chanquetes. Un plato muy aburrido, sin sabor, sin punch sin pasión. Sin sal, sin gusto, sin nada. Unos huevos, chanquetes fritos y una salsa de tomatillo. Nada más.
Y para terminar nos trajeron un Chile Relleno (super mega seco). Pedí que nos cambiáran los platos y nunca llegaron, así que tuve que comérmelo todo en el mismo plato en que me lo sirvieron. Pedí una cerveza y me la llevaron cuando me quedaban dos bocados para terminar el plato. Acaba de abrir y el problema no creo que sea la falta de rodaje porque el servicio puede mejorar pero los platos no tienen potencial para ser mejorados. No sé por qué me da la impresión de que Abraham diseñó la carta y ha puesto su imagen pero que más allá de eso no tiene mucha “mano” dentro de este negocio. Espero mejore y que al final sea todo un éxito, porque a Abraham no le deseo nada más que cosas buenas.

Pagamos 53 euros por dos personas con 3 cervezas (solo tienen cervezas Modelo, Urquell y cocktails. Nada de Micheladas).