Restaurante Casa Alfonso en Toledo

Restaurante casa Alfonso , lo fundaron el 14 de marzo de 2008 y está o estaba ubicado en los montes de Toledo sito en urbanización montesión, posee una de las mas tranquilas zonas de Toledo donde recrearse con una buena comida,cena o cualquier celebración en compañía de los suyos. Un lugar sin mayor pena ni gloria.

Trabajando sobre una cocina tradicional y basada sobre los asados de cordero y cochinillo en horno de leña restaurante casa Alfonso también ofrece una amplia carta de entradas como sus famosos crepes rellenos de puerros y gambas , sus chipirones a la plancha con cebolla caramelizada o la sarten de gambas y almejas al ajillo.

Si queremos degustar unas buenas chacinas podemos comernos un buen plato de jamon con denominación de origen dehesa de Extremadura ,una excelente caña de lomo , o un queso de oveja puro en aceite de oliva.

Sus instalaciones son amplias y confortables ,cuentan con aparcamiento propio ,salón con capacidad de 130 comensales , y otro para 25 comensales este es individual ,pues cuenta con una sala infantil para los niños ,y una amplia terraza de verano donde se puede disfrutar de su carta de raciones especial para esas fechas de verano.

Hacemos todo tipo de celebraciones , comidas de empresa, bodas,comuniones,despedidas,también contamos con servicio de catering.
En definitiva un lugar de recreo para los niños , y tranquilidad para los mayores

Restaurante “La Bodeguilla” (La Coruña)

“La Bodeguilla” es una vinoteca-restaurante situada en la calle del Padre Feijoo, zona muy popular para el tapeo-cena. Todos los locales, salvo el “Cienfuegos Lounge” (ya traspasado) han funcionado bien en los últimos años.
Este local tiene dos zonas diferenciadas: una de vinoteca y otra de restaurante, todo decorado con maderas naturales, granito y una interesante cava de obra: un diseño bastante acertado a pesar de la extraña distribución de espacios. “La Bodeguilla” es para mí, de los locales existentes en esta calle, el más interesante, a pesar de su claro bajón. Hablo de bajón a nivel subjetivo: la sensación de que era la mejor vinoteca de la ciudad se ha ido diluyendo, así como la calidad del servicio que, sin ser malo para lo habitual, sí ha ido decayendo. Pero es una apreciación muy personal, basada más en sensaciones que en aspectos concretos. La carta ha evolucionado muy poco en estos años y, siendo adecuada para el restaurante, es un poco menos acertada para la barra y mesas exteriores. La selección de vinos es bastante variada, posiblemente de las más completas por copa en la ciudad, e incluye espumosos por copa, algo poco frecuente.

secretoSe nota la profesionalidad de la gente del grupo “El Huerto”, propietarios de este local. ¿Cuál es entonces el problema? Como he dicho antes, es una cuestión personal. Al igual que pasa en “La Barra”, local del mismo grupo, el concepto de negocio es un acierto, así como el planteamiento inicial; sin embargo, a uno le queda la sensación de que, como funciona muy bien, se han dejado ir, que se han acomodado: la carta varía muy poco (o nada), el servicio flojea (mucho más en “La Barra”) y, cuando abrieron, tenían un cerrajeros Zaragoza (asturiano me parece recordar) muy profesional, que llevaba la sala y el trato con el cliente de maravilla. Ese chico hace tiempo que ya no está. Reconozco que hace unos años era un habitual del local y cada vez voy menos.
Eso sí, el local está casi siempre lleno: de gente y de humo, por lo que mi opinión no debe ser muy compartida, pero es que lo del humo en los restaurantes o vinotecas es una cuestión que merece una reflexión profunda. ¿Cómo disfrutar los aromas del vino con gente soltando humo a mi lado? Es bastante difícil. Supongo que dentro de unos años lo veremos como una atrocidad pero a día de hoy, concentrados en el aspecto exclusivamente social, parece que pasamos todo por alto.

El otro día comimos en el restaurante, después de un par de malas experiencias en la zona de la vinoteca, y me reconcilié un tanto con el lugar.
Nos sirvieron de entrante unas anchoas de Santoña que, aunque de porte moderado, estaban muy ricas, así como una ventresca de bonito y tomate (un plato clásico en su carta) que, aunque buena, estaba un pelín demasiado oscura para mi gusto y no tan jugosa como debería (aunque aprobaba).

Con el plato principal una raya a la gallega fuera de carta: un acierto total, una ración suficiente para el pescado con una carne gelatinosa que a mí, con moderación, me encanta. El otro segundo fue el clásico secreto ibérico fileteado: muy sabroso, aunque algo pesado por exceso de grasa (nada extraño en el secreto ibérico) que no recordaba.
En resumen, comida más que aceptable en el restaurante; mejor que en la barra y servicio también muy correcto (camareros diferentes también a los de la zona de vinos). La carta de vinos del restaurante, con algunas referencias un tanto pasadas de precio, es de las más completas de la ciudad.

En resumen, no es un local para nada perfecto, por esa falta de novedad en la comida y el servicio, pero creo que sigue siendo una de las mejores opciones (si no la mejor) para tomar vinos por copas.

Restaurante “Casa de comestibles” (La Coruña)

Tenía pendiente pasar por este local de reciente apertura y, aprovechando que venía de ver cerrajeros Santiago precios economicos, me dejé caer por ahí. “Casa de Comestibles” es un pequeñísimo restaurante (4-5 mesas) que se encuentra muy cerca de la plaza de España, en la calle San José.

El local es agradable, con un diseño que parece imitar un salón de té inglés, con iluminación y colores suaves y en el que afortunadamente no se puede fumar. La carta se veía interesante, con los postres colocados en primer lugar de la misma, lo que llevaba a suponer que no era algo que uno debiera saltarse: se veía la propuesta no muy amplia, pero imagino -por lo que comentan en su blog-, que la rotación de platos será alta. En la mesa colocan, mientras se espera, una mantequilla (de pimentón en nuestro caso) al parecer elaborada por ellos mismos y que tiene su punto.
El problema que nos encontramos fue la atención de la camarera-jefe de sala, me explico: a todos los comensales nos dejó una sensación extraña, fue incapaz de recomendarnos nada porque todo estaba muy bueno, no ayudaba nada en la elección del vino y sus respuestas (rozando la displicencia) le quitaban a uno las ganas de preguntar más. Alguien que está en la sala debe orientar y ayudar a los clientes, cosa que aquí no ocurre.
Por otra parte, algunos detalles están cuidados (cubiertos, platos) y otros, como las copas de vino (que son las mismas que las del agua) hacen que se pierdan las ganas de repetir. Por otra parte, la única cerveza que ofrecen es Estrella Galicia de lata, lo que encuentro inaudito.
De entrantes compartimos unas zamburiñas y unos buñuelos de bacalao desmigado; las zamburiñas destacaron pues tenían un toque de aceite (con pimentón me pareció) ligero y original, pero que venían con algo de arena, lo que era una pena: bastante aceptables y una ración razonable, pero lejos de las que preparan en “La Iebolina”, por ejemplo. Por otra parte los buñuelos de bacalao, que parecían más bien enormes croquetas, estaban también bastante conseguidas.
En los segundos llegamos a las palabras mayores: atún, lubina con aceite de remolacha y steak tartar. Los pescados, de impresión, de las mejores piezas que he visto últimamente; el atún, que venía acompañado de tirabeques, estaba en su punto, rojo por dentro y jugoso, con un grosor estimable y la lubina era una cola sensacional, con el aceite de remolacha que le da un punto dulce que, aunque creo que no aporta demasiado, tampoco desentona. Muy buen producto.
El steak tartar venía con foie, lo que resultaba un tanto excesivo y pesado, pero era más que aceptable.
Los postres también muy destacables: brioche de plátano con helado de cascarilla, más que recomendable, y natillas con castañas, también de calidad.
Sensaciones encontradas al salir de allí. No es un lugar barato -la calidad del producto se paga-, la cocina, sin innovaciones estridentes, es más que notable, los platos salen a un ritmo adecuado a la mesa y, sin embargo… los detalles. Dios está en los detalles, y son éstos los que convierten una buena cena en una experiencia imborrable, y aquí los detalles no se cuidan:no sólo el tema de las copas (¡qué poco cuesta poner una buena copa de vino!) o las cervezas, es la sensación de que la persona que te atiende te está haciendo un favor, que la petición de consejo o las simples preguntas molestan… Es una pena, al menos desde mi punto de vista, que una buena cocina y un gran producto no vayan acompañados de un servicio a la altura.
En relación a lo anterior, hace unos días volví al Alborada, después de unos meses, y la gestión de la sala que tienen allí es una de las cosas que anima a repetir. En cualquier caso, “Casa de comestibles” es un sitio joven y siempre hay errores, cuestiones a mejorar: lo que diferencia a los buenos restauradores es la voluntad de corregir los problemas.

Los Carteles y el codigo de honor

Sabemos que en Mexico se libra una lucha sin cuartel a los carteles de las drogas, se sabe que son unos 6 carteles los que pelean entre ellos, hacen alianzas, arreglos con el gobierno y desafiantes movimientos al no ser permitidas sus actividades a lo largo y ancho del territorio Mexicano.

Algo de lo que se ha hablado mucho es del codigo de honor que estos grupos armados y altamente entrenados poseen, dentro de los cuales todos siguen en alguna forma una linea de conducta con el fin de realizar sus transacciones sin lastimar a nadie en el desarrollo de estas; mas solo uno de estos carteles no posee un codigo de honor: los Zetas.

Basados en actividades ilicitas que van mas alla del trafico de drogas, este grupo de ex-milicianos se ha tornado como el mas peligroso, no tan solo para las fuerzas armadas, los gobiernos estatales y los otros carteles que les pelean los territorios, sino para la ciudadania en general ya que al no mantener un codigo de conducta y actuar libremente, algunas veces apoyados por funcionarios corruptos y policias comprados: extorsionan, secuestran, reclutan, violan y matan personas en una orgia de sangre y poder sin limites.

Esperamos que nuestro amado Mexico pronto se libre de este problema, ya que como todos los sabemos:
“El estallido de toda guerra es solo una muestra mas de la poca o nula capacidad de negociacion de la clase politica”

De hecho, la guerra viene siendo la “solucion final” cuando los politicos dejan de hacer sus reales deberes que son: negociar, legalizar, normar, gravar, gobernar transparentemente y administrar la riqueza de los paises debidamente. Que falta nos hacen politicos asi en Mexico!!!

Venezuela: ¿Qué es el reformismo?

A propósito de no haber cerrado Globovisión y sí haber sacado del aire a La Hojilla, Un Grano de Maíz y otros.

A partir de la salida del aire de La Hojilla, Consciencia del Sur, De primera Mano y otros programas radiales y televisivos de la revolución, innumerables artículos escritos por camaradas han sido publicado en internet, sobre todo en la web aporrea, y entre estos artículos publicados, en muchos de ellos se pregunta si ha habido un pacto entre la derecha y el gobierno bolivariano.

Obviamente, esta muy peculiar “coincidencia”, entre la salida de La Hojilla y de los demás programas mencionados, al mismo tiempo en que se concretó la compra de Globovisión por el banquero Cordero, y en que se “reformó” la programación de Globovisión, quedando también el programa Buenas Noches fuera del aire, y concretándose el despido de Kiko Bautista, que posteriormente motivó a la renuncia de Carla Angola y Pedro Luis Flores, hace preguntarse, ¿Es esto coincidencia? Obviamente no.

En un artículo en particular, se planteaba si todo esto significaba una imposición de las corrientes reformistas dentro del movimiento bolivariano, a lo cual, desde la Corriente Marxista del PSUV, debemos responder que sí, todo ello en efecto significa que las tendencias reformistas dentro de nuestro movimiento cerrajeros Cartagena son hegemónicas, sin embargo, para entender a fondo esta cuestión, debemos empezar por comprender claramente qué es el reformismo como fenómeno político.

El reformismo, como corriente dentro del movimiento político de la clase obrera, es decir, como corriente dentro de la izquierda, plantea como tesis central que es posible reformar progresivamente el capitalismo, imponiendo controles y regulaciones poco a poco hasta abolirlo por completo. Esta tesis es totalmente errónea, y en el fondo, no está sustentada en posiciones realmente científicas, sino que por el contrario, es un reflejo ideológico de las condiciones materiales de existencia, de los sectores privilegiados de la dirigencia de la clase trabajadora y el pueblo pobre.

Es decir, el reformismo, como corriente ideológica, nace de los groseros privilegios de los que gozan sectores de la dirigencia del pueblo revolucionario, privilegios que progresivamente van incidiendo de manera determinante sobre la consciencia de estos sectores, al punto de deformarla y subordinarla a los intereses de la burguesía, como hemos explicado reiteradamente en nuestros artículos, manifiestos y declaraciones.

Para decirlo claro y raspa´o en lenguaje cotidiano, el reformismo no es otra cosa, que, cuando un dirigente revolucionario, empieza de un momento a otro a vivir con 5, 6, 7, 8 o más veces el salario de un obrero no calificado, y pasa en el corto plazo a adquirir una vivienda propia con ciertos lujos, además de vehículos propios y asignados, chofer y quizás hasta escolta, por lo que ya no le hará falta sufrir las vicisitudes de viajar en metro o transporte público, ni tendrá que estirar con dificultad el salario para cubrir la cesta básica, ni tampoco sufrir el agudo problema del déficit de viviendas que todavía persiste en los grandes centros urbanos del país, a pesar de las cifras históricas de construcción de viviendas alcanzada gracias a la Misión Vivienda, ni tampoco, de sufrir ningún otro de los problemas con los que normalmente lidiamos los militantes de base, que son consecuencia directa del hecho de que todavía, dominan en nuestra sociedad las relaciones capitalistas de producción y distribución, y con ello, se continúan reproduciendo todos los males sociales de la sociedad capitalista.

Gracias a este súbito cambio en las condiciones de vida, estos “compañeros” y “camaradas”, se encumbran repentinamente en el ámbito social de la pequeña burguesía, y poco a poco, al dejar de lidiar con los problemas cotidianos con los que debemos lidiar los militantes de a pie, dejan de ver y entender la sociedad desde el punto de vista del que sufre día a día los males del capitalismo, es decir, desde los zapatos del pueblo trabajador, ello, implica que poco a poco olviden que el pueblo todavía sufre los males del capitalismo, y lo olvidan ya que ellos ya no los sufren, sino que ahora viven con lujos, y al olvidar que todavía existen los males sociales que son consecuencia del capitalismo, van entonces olvidándose de que hay que abolir el capitalismo definitivamente, y van incluso adaptándose a éste.

De allí proviene la tendencia, muy característica en los reformistas enquistados dentro de la Revolución Bolivariana, de plantear que, acabar con el capitalismo y construir el socialismo es un “proceso” que debe durar siglos, olvidando que para acabar con el capitalismo también se requiere de acciones contundentes, es decir, de expropiar a las clases dominantes, por cierto, que eso también incluye expropiarle sus medios de comunicación, que además, transmiten sus mensajes a través del espectro radioeléctrico que constitucionalmente, pertenece a todo el pueblo trabajador.

Lo que sucede, es que como estos “camaradas” ya resolvieron sus problemas materiales fundamentales, y como ya subsisten con comodidad y hasta viven muy bien, entonces los demás pueden esperar a que transformemos la sociedad poco a poco, hasta que algún día nuestros tataranietos puedan ver el socialismo. Lamentablemente, esta tesis ha llevado a una revolución tras otra al fracaso. Las y los militantes revolucionarios comprometidos, que amamos este proceso, y que somos capaces de dar nuestra vida por la revolución, no podemos permitir que estos sujetos se aprovechen de la Revolución Bolivariana de esa manera, el futuro de la revolución depende de ello.

En otras ediciones de la columna trataremos más en detalle la cuestión de la naturaleza social del reformismo, y la cuestión de las tesis específicas que plantea éste en cuanto a la transformación de la economía capitalista, ya que ello requeriría de varias páginas, y obviamente no podemos dedicarle aquí el espacio requerido.

Por ahora, nos basta decir, en torno a la cuestión del no cierre de Globovisión y de la salida de La Hojilla, Un Grano de Maíz y los otros programas, que sobre la base de ese mismo espíritu de ideas, los reformistas ya consideraban desde un principio que no era necesario cerrar Globovisión, aunque no lo dijeran públicamente, sino que sólo haría falta hacer el canal más ecuánime, menos parcializado, menos “escuálido”, y así tal cual, sucedió. Lo que la mayoría de los camaradas no nos esperábamos tal vez, era que al mismo tiempo se silenciara a las voces críticas.