El desayuno, ¿sigue siendo tan importante?

Más de una vez hemos escuchado o leído en algún artículo que esta es la comida más importante del día y muchas teorías se han desarrollado a partir de esto. Muchos sugieren que para mantener un régimen alimenticio que te permita bajar de peso esta comida no puede faltar nunca y que de hecho debe ser la que contemple el mayor número de carbohidratos.

El desayunar como “rey” es dicho que según muchos debe ser aplicado cristianamente ya que esta comida es la que aporta la energía para activar al cuerpo luego del descanso y que regula los procesos hormonales que se desarrollan en el cuerpo.

Si bien no existen verdades absolutas en cuanto a nutrición se refiere se piensa que aun cuando todas las comidas son importantes, esta es la más influyente ya que determinará la ingesta de alimentos que se tendrá durante el resto del día, por lo que actualmente muchos estudiosos destierran el mito de incluir un mayor número de carbohidratos y a su vez aumentar el número de proteínas y grasas saludable ya que estas proporcionan una mayor sensación de saciedad.

Todas las teorías discurren y cada quien parecer tener su propia apreciación sobre la importancia  del desayuno en el cuerpo humano, por lo que cada quien ajusta sus conocimientos según como le dé resultado, una muestra de esto es un reciente estudio realizado en la Universidad de Alabama  que demostró que comer el desayuno o no hacerlo no tiene mayor influencia en el organismo.

En dicho estudio se le pidió al grupo de voluntarios que fueron divididos en dos grupos, uno que tomara el desayuno y el otro que no lo hiciera, antes de iniciar esta prueba pesaron a los participantes y al terminarla se dieron cuento que no hubo una variación en los pesos de los mismos.

La conclusión más resaltante fue en cuanto a la energía puesto que los que tomaban el desayuno consumían alrededor de unas 500 calorías más de los que no tomaban el desayuno.

Aprende a cocinar unas berenjenas rellenas deliciosas

Las berenjenas rellenas son otra estampa en la cocina casera que resulta placentera cada vez que es servida. En una hora se pueden hacer unas que quedan exquisitas y tal vez todo buen cocinero antes de vanagloriarse de serlo, debería de ser capaz de realizar este rico plato que es bastante simple y que puede variar su sabor de muchas maneras para hacerlo aún más exquisito. A continuación, se describirá una receta simple de cómo se pueden hacer unas excelentes berenjenas rellenas:

Primero, como siempre, se debe saber qué ingredientes se utilizarán, lo que necesitamos es una berenjena grande, aceite de oliva, carne, pimienta negra, cebollas, pimienta roja, ajo, queso Pecorino Romano, migajas de pan, huevos, y tomates.

Al recolectar todos los ingredientes, se puede comenzar, y se inicia precalentando el horno a 350 grados Fahrenheit. Luego se corta la berenjena en la mitad, y con una cuchara, se remueve el centro, dejando suficiente carne en el entorno de la piel para que mantenga su forma cuando se hornee. Se hierve la parte que se sacó con la cuchara hasta que quede suave lo que dura alrededor de 10 a 12 minutos.

Mientras tanto, en un sartén, se agrega aceite de oliva a fuego medio. Se sazona la carne con sal y pimienta. Luego se agrega la carne sazonada al sartén y se saltea hasta que todos los líquidos se hayan evaporado y la carne se haya puesto un poco marrón. Se drena la misma, y se remueve la grasa extra e innecesaria. Después, se deja enfriar brevemente y se corta en pedacitos la carne hasta que no quede ni un pedazo largo. Después, en otro sartén a fuego medio, se agregan otras dos cucharadas de aceite de oliva y se saltean las cebollas, pimienta, y ajo juntas.

En un recipiente se mezclan la berenjena cocinada, los vegetales, la carne ya preparada, el queso, las migajas y el huevo. Después de eso se llena las mitades de la parte que se ha sacado con una cuchara con la mezcla antes mencionada de una manera equitativa. Se pone encima de eso, tomates cortados, y un poco de queso gratinado sazonado con sal y pimienta, para luego hornearse por unos 50 minutos el horno que se había pre horneado, se deja enfriar brevemente para luego servirse.

Calabacines asados: exquisitos

El calabacín es una hortaliza de gran riqueza que viene por su exquisito sabor y su alta gama de variaciones al cocinar, existen varias recetas que comienzan a presentar cambios a la hora de decidir el método de cocción, sea asado, frito o al vapor, hay diversas formas de preparar un exquisito plato de calabacines. Las formas preferidas de cocinarlos son asado o fritos por el hecho de que la superficie se carameliza y le agrega cierta profundidad al sabor.

Hoy optaremos por describir una receta de calabacines asados, sin embargo, uno no se debe detener con una solamente, existen un inmenso rango de sabores que puede alcanzar los calabacines así que siempre se debe tomar el tiempo de hacer diversas variaciones.

Primero vamos a describir el proceso de asado el cual es muy básico, lo único que se debe de hacer es cortar los calabacines, bañarlos con un poco de aceite de oliva y asarlos en un horno por 20 o 30 minutos hasta que se pongan morenos.

También existen variaciones que se pueden hacer al prepararlos asados, una de ellas es asarlos con un poco de aceite de sésamo hasta que se pongan morenos, verterles un poco de miel y salsa de soya para luego echarle unas semillas de sésamo y devolverlo al horno por unos 5 minutos hasta que se glasee.

Otra forma podría ser de asarlos con un poco de aceite de oliva hasta que se pongan un  poco marrones y luego una mezcla 50/50 de queso parmesano y migajas de pan y devolverlos al horno o cocinarlos en la parrilla hasta que estén crujientes. Esto combina perfectamente con un pollo a la parrilla o pescado.

El calabacín ama el limón así que asarlo con aceite de oliva como se ha indicado arriba y agregarle un poco de jugo de limón justo antes de servir también es una combinación espectacular. Otra cosa que se le puede añadir en vez de limón, es ajo triturado que se agregaría justo antes de rostizarlos.

Masterchef y los programas de cocina

Masterchef es la franquicia de un programa de televisión que nace en el Reino Unido y se ha versionado en los distintos países  en los que  se ha comprado la franquicia, este programa se basa en la participación de 15 concursantes que buscan el título de maestro cocinero y que busca al mejor chef amateur en cada país.

mcEl concursante es juzgado por distintos chef o personas relacionadas al área de la gastronomía, empresa y turismo en diferentes pruebas en las que se les pide desarrollar diferentes platos en diversos contextos, con materiales variados y en el que experimentan distintos tipos de gastronomías, los aspirantes son premiados con el título de Master Chef, dinero en metálico, la publicación de su propio recetario y una formación en alta cocina.

Este tipo de programas abre un universo que anteriormente era bastante restringido, para la convocatoria de MasterChef asistieron amas de casa, hombres y mujeres de distintos ámbitos y profesiones que compartían el amor a  la cocina, por lo que estos programas muestran una realidad diferente a la que se tiene preconcebida sobre este mundo, además que muestra la influencia y los diferentes tipos de cocinas que existen, la gran variedad de ingredientes que son desconocidos para muchos, así como también es posible sacar algunos tips de preparaciones que pueden ser aplicados al día a día.

El desarrollo de estos programas suma un gran valor ya que hoy en día el común está muy abocado a nuevas preparaciones, sabores y dispuesto a experimentar ya que la idea que se tenía anteriormente sobre este arte ha cambiado por completo, ya no es un tema tabú y se busca salir de los sabores caseros o fusionarlos con nuevos sabores.

Por si fuera poco este tipo de programas ha abierto las puertas a iniciativas de gran valor social, como lo es el caso del brasileño David Hertz quien inició una fundación que se encarga de promover una transformación social a través de la cocina educando personas de bajos recursos e insertándolas en este mercado laboral.

Haz una torta de Zanahoria increíble

La torta de zanahoria siempre ha sido una bastante particular, y esto es por el hecho de que el ingrediente principal es una verdura lo cual hace a la torta no solo sabrosa sino saludable también. También por el hecho de que esta torta tiene muchas derivaciones y recetas, y son muy fáciles de cocinar lo cual permite a cocineros novatos realizar deliciosos postres, sin embargo, la que siempre parece ser la más deliciosa es a la que se le añaden pasas.

carrotLa torta de zanahoria con pasas de uva no es una combinación nueva, pero definitivamente siempre ha causado conmoción por el rico sabor que brinda. La zanahoria que aporta el color y el sabor de la base combina de manera exquisita con el sabor que brindan las pasas de uva. Y no solo eso, también es sumamente fácil de hacer, lo cual te dota de un nuevo postre en tu arsenal que brilla por cuán exquisito es y por su sencillez.

El proceso es muy simple. Luego de recolectar los ingredientes que incluyen 300 g de zanahorias ralladas, harina, huevos, azúcar, azúcar negra, aceite de girasol, polvo de hornear, sal, canela, pasas de uva hidratas y esencia de vainilla vamos a colocar los ingredientes secos en un recipiente, después lo vamos a cernir. Es importante sacar otro recipiente ya que ahí vamos a colocar los huevos y la azúcar y batirlos hasta ver espuma, luego añadiremos la parte líquida que estará conformada por el aceite y la esencia de vainilla y volveremos a batir bien.

Luego integramos a la zanahoria en la mezcla y unimos los ingredientes secos con los del segundo recipiente y mezclamos para obtener la mezcla, y al final simplemente añadimos las pasas hidratadas para después llenar de manteca un molde de tubo para horno.

Y después de un proceso tan sencillo, tenemos una rica torta de zanahoria con pasas lo cual no requiere de mucho esfuerzo para un producto tan delicioso que puede gozar junto a su familia.

La tortilla de patatas

La tortilla de patatas es un plato propio de la gastronomía andaluza y canaria, es una de las recetas más tradicionales y antiguas que puede encontrarse en la mayoría de los menús a lo largo de España. La preparación es muy sencilla, consiste en huevos batidos que luego se fríen o sofríen con una cama de patatas también fritas, además de esto suelen agregarse otros ingredientes como lo son el chorizo, la cebolla, el tomate, el jamón, etc.

Se tiene referencia de este platillo desde el año 1519 principalmente en el territorio español, sin embargo, los conquistadores españoles la consiguieron en América del Sur, especialmente en los pueblos aztecas.

Existen varias referencias que hacen nombre al origen de este suculento plato como lo son la que le refiere su invención al General Zumalacárregui con el fin de alimentar y nutrir a sus soldados en los primeros años de guerra, otra historia cuenta que a este mismo general no le merece su invención, sino a un señora muy pobre que le visitó y al no tener nada que ofrecer a sus anfitriones ofreció preparar una tortilla de patatas cautivando el paladar del General que luego le copió la visita.

Sin embargo, existen estudios que comprueban la invención de este plato hacia el año 1798 en una hacienda en Villanueva de la Serena, donde un capataz trataba de crear un plato que mitigara el hambre de sus empleados, por lo que entre la mezcla surgió esta preparación.

Existen diversas formas de prepararla, la principal es hacerla frita, una nueva versión que se usa actualmente es darle la vuelta cuando esté bien cocida la parte de abajo para dorarla por el lado de arriba, puede ser fina o gruesa como la tortilla asturiana que es reconocida por su gran grosor, esta puede ser comida también como un bocadillo en forma de tapa.

Lo cierto es que este es un plato que ha dejado enganchado a más de uno, conquistando sus paladares, además que su sencillez es cautivadora y su versatilidad se ha adueñado de los menús tanto de los hogares españoles como de restaurantes que preparan este platillo con su propio toque.

Las migas

Las migas son unos de los platos con más historia de la cocina española, siendo también conocidas como migas ruleras o migas de pastor. Para ver sus orígenes, tenemos que tener presente cómo esta genialidad gastronómica, sencilla y deliciosa, está asociada a la trashumancia en las tierras de España; los pedazos de la miga de pan tostado componen el grueso de esta comida, que varía en sus ingredientes en función de la zona geográfica en la que se prepare.

Sin embargo, tal vez el origen de las migas esté en el periodo de Al-Ándalus, con el tharid musulmán como escenario; en los territorios cristianos de la reconquista, para diferenciar la comida de los árabes, se cocinaba añadiendo pequeños trozos de grasa de cerdo frita.

Hace siglos, las migas se utilizaban como una comida propia del desayuno, aunque sin embargo pasó posteriormente al almuerzo y una periodicidad semanal. Se trata de un plato castizo, saboreado por los paladares más exquisitos o por los humildes. Suele aparecer como tapa en multitud de bares de nuestro país; la popularidad de las migas es tal, que incluso se celebran fiestas monográficas y concursos anuales con este plato como protagonista, cocinado en sus diferentes variables.

Desde León hasta Andalucía, pasando por Murcia, la forma de cocinar las migas varía, pero el pan sigue siendo el eje indiscutible. Lo primordial para enfrentarnos al cocinado de un plato de migas es disponer de pan, mejor si es de días anteriores, que luego será troceado en una serie de pedazos, embadurnado en agua y cubierto de unos toques de sal; por otro lado, ha de ponerse a calentar el aceite. Como complementos del plato, deben freírse ajos y torreznos y agregarse piezas de chorizo. Finalmente, habrá que proceder a la mezcla definitiva, en la que el pan debe quedar suelto, bien frito y a merced del sabor del resto de ingredientes. Y una vez listas para servir, si las migas se acompañan de un buen vino, son un manjar todavía más exquisito.

Gastronomia castellana

La gastronomía española está llena de secretos y de matices en cada uno de los rincones y territorios que conforman el país. Tanto en el sur como en el norte, los paladares quedan a buen recaudo, fruto de una larga tradición de recetas que han ido transmitiéndose de generación en generación. Castilla y León es una de las comunidades españolas que continúa preservando la riqueza cultural y gastronómica de sus platos más emblemáticos.

En la comarca de la Maragatería, en la provincia de León, se continúa cocinando uno de los platos con más enjundia del país, el cocido maragato. La historia de este plato nos lleva hasta los trabajadores del campo que antaño se alimentaban una sola vez al día en esos duros días de trabajo. Y es que el cocido maragato está compuesto por una serie de ingredientes de clara evocación campestre.

Para la correcta puesta a punto del cocido maragato deberemos contar con sopa, berza y garbanzos. Pero hasta siete carnes han de dar sentido a esta comida, toda una seña de identidad en poblaciones de León como Astorga, Santiago Millas o Castrillo de los Polvazares.

Como característica, este cocido debe servirse con las carnes en primer lugar, con las verduras a continuación y con la sopa en última instancia. A la hora servirlo, hay que recordar los tres vuelcos y que se sirve al revés. Se cocina de una manera lenta y afanosa; las carnes se cuecen, dando lugar esta ración al caldo que después dará lugar a la sopa, mientras que para el final debe quedar la introducción de los garbanzos en una estameña.

En lo que a la ración se refiere, en la actualidad se suelen combinar hasta doce tipos diferentes de carnes, apareciendo entre los ingredientes de la receta chorizo de fiesta, oreja de cerdo, morro de cerdo, paletilla de cerdo, carne de vaca, cecina, tocino, pizpierno, costilla de vaca o huesos de sustancia.

Literatura y gastronomia

Cada distinto lugar de la geografía española aporta su particular contribución a la gastronomía nacional con platos y recetas cargadas de historia y de tradición. Pero si queremos encontrar un plato español por excelencia, debemos viajar hasta la Mancha o releer la primera página de la inmortal novela de Miguel de Cervantes ‘El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha’, donde se puede leer que Alonso Quijano comía los sábados “duelos y quebrantos”.

Pues bien, los duelos y quebrantos son un plato repleto de calorías que podrá dar a quien lo come la suficiente energía como para emprender la aventura que sea necesaria, un desayuno típico. Entre los ingredientes que conforman esta delicia gastronómica española se encuentran un par de huevos, una cebolla, en torno a ciento cincuenta gramos de jamón, en torno a ciento cincuenta gramos de tocino o tocineta, medio chorizo de sarta y dos sesos de cordero como añadido optativo.

Los duelos y quebrantos suelen servirse en una cazuela de barro que aporta comodidad para quien lo ingiere, pero también una estampa castiza donde las haya. Lo primero que se debe hacer para cocinar este plato es trizar la cebolla en plumas y cortar en rodajas el ajo si optamos por agregarlo también; a continuación los pochamos.

El segundo paso sería rehogar durante unos minutos una serie de conglomerados que habremos hecho con el pochado anterior, con el chorizo, con el jamón y con el tocino, de manera que haya quedado todo bien prensado en una especie de cuadraditos; por otra parte, habrá que ir friendo los huevos. Más tarde, habría que distribuir todo lo frito en el plato y ponerle encima un huevo frito o dos.

Optar por añadir a la fritanga sesos de cordero cocidos y rehogados es otra posibilidad nada desdeñable, esta modalidad es la más deseada de cerrajeros Barcelona para comer en los días de mucho trabajo. El caso es tener como resultado esta especie de tortilla con potentes aditivos cárnicos, a la que bajo ningún concepto debe faltar un buen pan. Y si encima hay buen vino que acompañe, pues…

Gazpacho andaluz y Salmorejo

Al llegar el buen tiempo a nuestro país, hay una serie de alimentos y de platos que ganan peso en la mesa de cada caso o restaurante, aunque por supuesto también puedan ingerirse a lo largo de todo el año. El gazpacho andaluz y el salmorejo son dos de esos platos estrella que aparecen en el verano para introducirse en la carta de los españoles.

Y es que gazpacho y salmorejo comparten muchas cosas y tienen en común diversas premisas alimenticias; ambos son típicos de la comunidad de Andalucía y ambos tienen un carácter saludable para quien lo toma, pues también comparten los ingredientes principales.

Son comidas con una gran tradición; por ejemplo, los orígenes del salmorejo podrían hacer que tuviéramos que remontarnos hasta el neolítico, aunque es en el siglo diecinueve cuando empieza a cobrar las características que hoy en día lo hacen famoso, una vez que el tomate empieza a llegar con más fuerza desde América.

Quizá el salmorejo tenga una imagen más sofisticada que el gazpacho, pues suele ser más demandado en restaurantes y suele aparecer en más cartas como opción gastronómica. El salmorejo viene por lo general acompañado en su superficie de huevo duro, jamón y aceite de oliva; como variantes, puede llevar agregados gamba roja, sal marina, huevas de trucha o ternera.

Por su parte, el gazpacho tradicional acoge la presencia de alimentos como el pimiento, la cebolla o el pepino, que se añaden a la mezcla previa en la que se bate el tomate y se añade sal, ajo, aceite y vinagre, siendo la miga de pan el último toque distintivo. No obstante, la receta puede variar en función de la zona geográfica donde esta joya de la gastronomía española se prepare. El salmorejo, al carecer del pimiento, puede resultar un poco menos recomendable que el gazpacho en lo que al matiz de ser saludable se refiere, aunque la riqueza alimenticia e ambos platos es incontestable, cada uno con sus propias virtudes.