Reposteria ingeniosa para Halloween

La repostería y la gastronomía nos ofrecen a veces opciones culinarias realmente ingeniosas, novedosas y de un sabor exquisito. Es el caso, por ejemplo, del pastel de calabaza, en el que una combinación de ingredientes es capaz de entrelazar el sabor de lo dulce y lo salado.

Para proceder a la correcta elaboración de este pastel es necesario en primer lugar hervir la calabaza con la piel de limón y con la canela. A continuación habría que escurrir el líquido y poner el resultado en la batidora junto al resto de ingredientes; para enfrentarse al cocinado de este pastel hay que contar previamente con medio kilo de calabaza que no tenga piel, con medio vaso de aceite de girasol, con un cuarto de kilo de azúcar, con un cuarto de kilo de harina, con cuatro huevos, con un sobre de levadura, con un palo de canela y con un limón con piel que pueda ser rallado.

Una vez que el recipiente de la batidora tiene vez rejuntados todos los ingredientes en el meollo de nuestro futuro postre, procederemos a engrasar un molde en el que verteremos la mezcla, para posteriormente ponerla al horno durante una hora a ciento ochenta grados centígrados. Una vez que haya finalizado este proceso y los alimentos hayan quedado fríos, se quitará el molde y se añadirán los últimos toques del plato, que podrán ser al gusto del cocinero; podrían agregarse canela, azúcar glas, almendras, nueces…

Y es que el pastel de calabaza es un plato popular en todo el mundo; no obstante, se trata de un postre tradicional de los Estados Unidos de América que suele cocinarse cuando el otoño está consumiéndose y cuando el invierno se acerca. Es muy común cocinar esta maravillosa obra gastronómica de la repostería en festividades como el Halloween, el Día de acción de gracias o Navidad.

Los utensilios de cocina más increíbles e inútiles que se han inventado

Cocinar es una delicia para algunos, una auténtica tortura para otros. Para todos se han inventado a lo largo de la historia toda un serie de aparatos y artilugios destinados a hacer a tarea más sencilla y mucho más rápida. Pero algunos de ellos acaban resultando un verdadero fiasco ¿Quieres conocer algunos de los aparatos más inútiles en una cocina? Es posible, incluso, que tengas alguno de ellos guardado en el trastero.

deshuesador de aceitunasPeladores de patatas, de cebollas, de ajos…a veces útiles, aunque en muchos casos acaba resultando más rápido coger el cuchillo y ponerse a pelarlos al modo más tradicional, como puede hacer para abrir una puerta cerrada durante años.
Ahora vamos con los cortadores. Tal vez los de patatas sean de uso común ¿Pero y los de plátanos, tomates, fresas o champiñones? ¿Merece la pena comprar uno para cada alimento?
¿Y qué te parece un deshuesador de aceitunas? Utilidad tiene, claro, pero ¿cuántas aceitunas se necesita deshuesar en una cocina normal y corriente? Sin contar con que resulta mucho más práctico comprarlas ya sin hueso.

Como curiosidad está bien, que sea un instrumento útil es bastante más discutible: hablamos de los cascadores de huevos. Existen, sí, pero si mides el tiempo que tardas en colocar el huevo en el artilugio y accionarlo, te darás cuenta de que es mucho más rápido hacerlo como se ha hecho toda la vida: con las manos.

yogurteraMención aparte merecen los pequeños electrodomésticos. Quién no tiene escondida en algún armario una yogurtera o una licuadora, a ver, que están bien, pero no es útil tener supercachivaches en casa o en el trabajo, como algunos que ya han desechado por no ser lo mejor para hacer las labores de cerrajeria que tengan que hacer. Hoy en día la falta de tiempo hace que muchos de estos cacharros que hace años nuestras madres utilizaban a menudo hayan pasado al olvido. Si ya venden los productos hechos y, además, a buen precio ¿Para qué molestarse en hacer un zumo? El natural es más sano, evidentemente, pero simplemente al pensar que luego hay que limpiar el aparato a muchos se les quitan las ganas de hacerlo.

Todo ellos son utensilios que se idearon con la buena intención de hacer la cocina más sencilla, pero que por mil razones diferentes han demostrado no ser tan útiles como se creía.

Platos perfectos para poderse chupar los dedos sin reparos

A todos nos gusta ir, de vez en cuando, a algún restaurante selecto de esos en los que la mesa se adorna con infinidad de cubiertos y copas. Son elegantes y se suele comer bien…pero no está bien visto chuparse los dedos. Tal vez no sea una costumbre bien vista, pero seamos sinceros, en ocasiones apetece poder comer con las manos sin que nadie nos mire mal.
Lo mejor de todo es que hay infinidad de lugares, infinidad de platos y de comidas pensadas, diseñadas y cocinadas específicamente para aquellos que prefieren utilizar los dedos como cubiertos y que no tienen reparos en chuparse los dedos. ¿Eres uno de ellos? Toma nota, se te va a hacer la boca agua solo con imaginarlo.
Hay países en los que comer con las manos es algo natural y bien visto, como Marruecos, la India, Etiopía o Méjico. De este último país lo más conocido sean, tal vez, los nachos o los tacos, seguro que los has probado.

¿Te imaginas comer alitas de pollo con cuchillo y tenedor? Complicado ¿No? Uno de los platos de cualquier restaurante americano que deberás comer con las manos sí o sí. Al igual que las hamburguesas, sin alguna vez has intentado comerte una con cubiertos te habrás dado cuenta de que es prácticamente imposible.

espetosNos quedamos en España para darte unas cuantas ideas. Si has estado en Málaga seguro que los conoces: los espetos. Se trata de sardinas insertadas en una caña y asadas. Y en la otra punta del país, en Galicia, nos vamos a dedicar al marisco, desde unos deliciosos percebes a unos bueyes de mar o unas nécoras.
Una curiosidad, los espárragos, incluso cuando estamos hablando de etiqueta en la mesa, se pueden comer con las manos. Y hablando de productos vegetales, si no has probado los calçots, son altamente recomendables…para comer con las manos, claro.

Estos son algunos de esos platos perfectos para comer sin cubiertos, para chuparse los dedos y, si es preciso, rebañar el plato.

¿Qué cocina mi madre?

En algún momento pudimos llegar a ver el programa “mi madre cocina mejor que la tuya”, para los que no tuvieron tiempo de verlo, este programa iba más o menos así: era una especie de concurso reality show en el que cocinaban no las madres, sino sus hijos bajo las órdenes de su respectiva mamá.

Los concursantes tenían 60 segundos para escoger los ingredientes de la receta que iban a preparar y luego 35 minutos para realizar el platillo, lo que pretendía ser el gancho de este programa era que no se enfrentaban madre a madre o algo por estilo, sino, que la madre era quien guiaba a su hijo/a en la receta, lo que tenía que hacer y los ingredientes que iba a utilizar.

Finalmente este programa no tuvo mucho éxito ya que los hijos y televidentes se dieron cuenta de algo que parece muy cierto y es la máxima que afirma que mi madre es la que cocina mejor y que esos toques y secretos propios además de no poder ser revelados en tv, la técnica y el amor que utilizan las mejores cocineras del mundo son difícilmente imitables.

Lo cierto es que las madres son unas verdaderas artistas, se encargan de contarnos historias con cada plato, de alegrarnos el corazón con alguna receta mágica y hasta de curar enfermedades con sus exquisitas pociones. Además de esto son las encargadas de mantener viva la historia gastronómica de la familia y unas verdaderas heroínas en el arte de no repetir un almuerzo y por si fuera poco unas administradoras con post grado ya que de un minúsculo presupuesto son capaces de elaborar un plato digno de la realeza.

Sin duda es invaluable todo lo que significa una madre o una abuela que cocine, los que estamos fuera del terruño añoramos no solo el cariño que nos brindan sino también esa sazón que nos remonta a muy buenas épocas, pues, más de uno sueñan con ese olor a tortilla que nos despertaba en las mañanas.

Ahora bien ¿Qué cocina mi madre?

El desayuno, ¿sigue siendo tan importante?

Más de una vez hemos escuchado o leído en algún artículo que esta es la comida más importante del día y muchas teorías se han desarrollado a partir de esto. Muchos sugieren que para mantener un régimen alimenticio que te permita bajar de peso esta comida no puede faltar nunca y que de hecho debe ser la que contemple el mayor número de carbohidratos.

El desayunar como “rey” es dicho que según muchos debe ser aplicado cristianamente ya que esta comida es la que aporta la energía para activar al cuerpo luego del descanso y que regula los procesos hormonales que se desarrollan en el cuerpo.

Si bien no existen verdades absolutas en cuanto a nutrición se refiere se piensa que aun cuando todas las comidas son importantes, esta es la más influyente ya que determinará la ingesta de alimentos que se tendrá durante el resto del día, por lo que actualmente muchos estudiosos destierran el mito de incluir un mayor número de carbohidratos y a su vez aumentar el número de proteínas y grasas saludable ya que estas proporcionan una mayor sensación de saciedad.

Todas las teorías discurren y cada quien parecer tener su propia apreciación sobre la importancia  del desayuno en el cuerpo humano, por lo que cada quien ajusta sus conocimientos según como le dé resultado, una muestra de esto es un reciente estudio realizado en la Universidad de Alabama  que demostró que comer el desayuno o no hacerlo no tiene mayor influencia en el organismo.

En dicho estudio se le pidió al grupo de voluntarios que fueron divididos en dos grupos, uno que tomara el desayuno y el otro que no lo hiciera, antes de iniciar esta prueba pesaron a los participantes y al terminarla se dieron cuento que no hubo una variación en los pesos de los mismos.

La conclusión más resaltante fue en cuanto a la energía puesto que los que tomaban el desayuno consumían alrededor de unas 500 calorías más de los que no tomaban el desayuno.

Masterchef y los programas de cocina

Masterchef es la franquicia de un programa de televisión que nace en el Reino Unido y se ha versionado en los distintos países  en los que  se ha comprado la franquicia, este programa se basa en la participación de 15 concursantes que buscan el título de maestro cocinero y que busca al mejor chef amateur en cada país.

mcEl concursante es juzgado por distintos chef o personas relacionadas al área de la gastronomía, empresa y turismo en diferentes pruebas en las que se les pide desarrollar diferentes platos en diversos contextos, con materiales variados y en el que experimentan distintos tipos de gastronomías, los aspirantes son premiados con el título de Master Chef, dinero en metálico, la publicación de su propio recetario y una formación en alta cocina.

Este tipo de programas abre un universo que anteriormente era bastante restringido, para la convocatoria de MasterChef asistieron amas de casa, hombres y mujeres de distintos ámbitos y profesiones que compartían el amor a  la cocina, por lo que estos programas muestran una realidad diferente a la que se tiene preconcebida sobre este mundo, además que muestra la influencia y los diferentes tipos de cocinas que existen, la gran variedad de ingredientes que son desconocidos para muchos, así como también es posible sacar algunos tips de preparaciones que pueden ser aplicados al día a día.

El desarrollo de estos programas suma un gran valor ya que hoy en día el común está muy abocado a nuevas preparaciones, sabores y dispuesto a experimentar ya que la idea que se tenía anteriormente sobre este arte ha cambiado por completo, ya no es un tema tabú y se busca salir de los sabores caseros o fusionarlos con nuevos sabores.

Por si fuera poco este tipo de programas ha abierto las puertas a iniciativas de gran valor social, como lo es el caso del brasileño David Hertz quien inició una fundación que se encarga de promover una transformación social a través de la cocina educando personas de bajos recursos e insertándolas en este mercado laboral.

Las migas

Las migas son unos de los platos con más historia de la cocina española, siendo también conocidas como migas ruleras o migas de pastor. Para ver sus orígenes, tenemos que tener presente cómo esta genialidad gastronómica, sencilla y deliciosa, está asociada a la trashumancia en las tierras de España; los pedazos de la miga de pan tostado componen el grueso de esta comida, que varía en sus ingredientes en función de la zona geográfica en la que se prepare.

Sin embargo, tal vez el origen de las migas esté en el periodo de Al-Ándalus, con el tharid musulmán como escenario; en los territorios cristianos de la reconquista, para diferenciar la comida de los árabes, se cocinaba añadiendo pequeños trozos de grasa de cerdo frita.

Hace siglos, las migas se utilizaban como una comida propia del desayuno, aunque sin embargo pasó posteriormente al almuerzo y una periodicidad semanal. Se trata de un plato castizo, saboreado por los paladares más exquisitos o por los humildes. Suele aparecer como tapa en multitud de bares de nuestro país; la popularidad de las migas es tal, que incluso se celebran fiestas monográficas y concursos anuales con este plato como protagonista, cocinado en sus diferentes variables.

Desde León hasta Andalucía, pasando por Murcia, la forma de cocinar las migas varía, pero el pan sigue siendo el eje indiscutible. Lo primordial para enfrentarnos al cocinado de un plato de migas es disponer de pan, mejor si es de días anteriores, que luego será troceado en una serie de pedazos, embadurnado en agua y cubierto de unos toques de sal; por otro lado, ha de ponerse a calentar el aceite. Como complementos del plato, deben freírse ajos y torreznos y agregarse piezas de chorizo. Finalmente, habrá que proceder a la mezcla definitiva, en la que el pan debe quedar suelto, bien frito y a merced del sabor del resto de ingredientes. Y una vez listas para servir, si las migas se acompañan de un buen vino, son un manjar todavía más exquisito.

Gazpacho andaluz y Salmorejo

Al llegar el buen tiempo a nuestro país, hay una serie de alimentos y de platos que ganan peso en la mesa de cada caso o restaurante, aunque por supuesto también puedan ingerirse a lo largo de todo el año. El gazpacho andaluz y el salmorejo son dos de esos platos estrella que aparecen en el verano para introducirse en la carta de los españoles.

Y es que gazpacho y salmorejo comparten muchas cosas y tienen en común diversas premisas alimenticias; ambos son típicos de la comunidad de Andalucía y ambos tienen un carácter saludable para quien lo toma, pues también comparten los ingredientes principales.

Son comidas con una gran tradición; por ejemplo, los orígenes del salmorejo podrían hacer que tuviéramos que remontarnos hasta el neolítico, aunque es en el siglo diecinueve cuando empieza a cobrar las características que hoy en día lo hacen famoso, una vez que el tomate empieza a llegar con más fuerza desde América.

Quizá el salmorejo tenga una imagen más sofisticada que el gazpacho, pues suele ser más demandado en restaurantes y suele aparecer en más cartas como opción gastronómica. El salmorejo viene por lo general acompañado en su superficie de huevo duro, jamón y aceite de oliva; como variantes, puede llevar agregados gamba roja, sal marina, huevas de trucha o ternera.

Por su parte, el gazpacho tradicional acoge la presencia de alimentos como el pimiento, la cebolla o el pepino, que se añaden a la mezcla previa en la que se bate el tomate y se añade sal, ajo, aceite y vinagre, siendo la miga de pan el último toque distintivo. No obstante, la receta puede variar en función de la zona geográfica donde esta joya de la gastronomía española se prepare. El salmorejo, al carecer del pimiento, puede resultar un poco menos recomendable que el gazpacho en lo que al matiz de ser saludable se refiere, aunque la riqueza alimenticia e ambos platos es incontestable, cada uno con sus propias virtudes.