Algo de Sauvignon-Blanc americano

Aprovechando mi actual periplo por el continente amigo, he estado aplicándome con rigor de monje trapense a la degustación de los vinos propios de la zona, o no tan propios, pues el concepto de vinos del nuevo mundo abarca desde los afrancesados cabernets californianos, los golosos malbecs argentinos
o los afrutadísimos sauvignon-blanc chilenos.
Busco, como si fuera el grial, nuevos sauvignon-blancs, una de mis uvas blancas favoritas y que creo es desgraciadamente ignorada en España. Con el recuerdo que dejó en mi el “fumé blanc” reserva de Mondavi, he probado los siguientes:
– Casillero del Diablo Sauvignon-Blanc 2008: un vino de la línea más de batalla de la enorme bodega Concha y Toro. Es un vino sin madera, fermentado en acero inoxidable, con bastante fruta y cuya mayor virtud y mayor pecado es la presencia de aromas cítricos: es un vino agradable de beber, sin complicaciones, hecho con oficio pero que, por esa excesiva presencia de cítricos no es lo que espero de un caldo elaborado con esta uva. Buena relación calidad-precio.
– Duckhorn Vineyards Sauvignon-Blanc 2007: Mezcla de Sauvignon con Chenin en este

vino californiano que me defraudó bastante, sobre todo teniendo en cuenta su elevado precio. Tiene crianza en roble pero dicha crianza no le otorga, en mi opinión, mayor complejidad pero sí que reduce el peso de la fruta hasta generar un vino que se bebe pero no deja ningún recuerdo perdurable.
– Fumé Blanc de Robert Mondavi 2007: Un clásico entre los sauvignon-blanc californianos del creador del Valle de Napa como se entiende en la actualidad y cuya bodega es ahora parte del imperio vinícola de Constellation Brands. Mondavi lanzó el fumé blanc en 1966, y lo denomina así pues el paso en barrica le da unos aromas ahumados muy agradables. Es un vino en el que la fruta está presente, con aromas de melocotón y alguna fruta tropical; un vino magnífico con una graduación alcohólica y un precio bastante elevado pero que se alza como el mejor de los tres comentados con cierta distancia.
– Santa Rita Casa Real Sauvignon-Blanc 2008: Vino con las habituales virtudes de estos varietales chilenos: fruta y una adecuada acidez. Y sus defectos: escasa complejidad, un vino agradable de beber y con escasa persistencia en la boca, adecuado para acompañar arroces (como hice yo) o pescados.El aroma más destacado para mí es la pera, aunque la nota de cata habla de cítricos y de pomelo; no sé, yo veo y busco peras siempre en estos vinos, como si viniera de un “Spring Break” perpetuo.