A vueltas con el gin tonic

La semana pasada fue intensa. Viajé a Bilbao a ver a unos familiares y nos pusimos a degustar gin tonics. He realizado un trabajo minucioso a todas horas y repartido en varios días: desgraciadamente tengo que decir que me queda mucho para poder llegar a una conclusión definitiva.
Una de las jornadas fue Raffles Vs Bulldog; ambas combinadas con Fever Tree y rodaja de manzana verde. La manzana verde estaba cortada en gajos y con la piel.
La Fever Tree levanta pasiones, lo que puede observarse en este post y los comentarios vertidos en él. A mí, personalmente me encanta y me ha redescubierto el placer del gin tonic. Que conste que también he probado la Q-Tonic (pero sola) y me ha parecido un poco floja de sabor, pero aún no tengo una opinión suficientemente formada.

La Raffles es una clásica ginebra de corte inglés de doble destilación, muy seca, con un aroma que es puro enebro destilado y con una buena relación calidad precio; con ésta no se equivoca uno.
La Bulldog la encuentro en boca mucho más dulce, algo más cara (cuádruple destilación) y con una presentación muy atractiva (¡ese sector premium!), pero el gin-tonic no me acabó de convencer pues no mejoraba a la Raffles, aunque para otros esforzados participantes fue la mejor de la jornada.
Al día siguiente comida en el “Alborada” y sobremesa digestiva: en este caso fuimos a Citadelle, Fever Tree y rodajas de manzana en rodajas horizontales sin corazón y sin piel, y creo que la manzana era tipo golden; en cualquier caso, un acierto total. A estas horas ya no teníamos ni llaves de casa y pensamos en llamar a los cerrajeros 24 horas Bilbao.
Tengo que admitir que esta ginebra francesa, de corte holandés (más información sobre los tipos de ginebra aquí), muy aromatizada es absolutamente es-pec-ta-cu-lar. La Citadelle, dentro de sus múltiples virtudes como bebida, ha sabido dotarse de una distribución muy conseguida en el mundo de la hostelería, y es la ginebra premium por excelencia en España, a pesar (o por ello mismo) de su alto precio.
Fueron los mejores gin tonics de las jornadas; fantástico el ambiente del Alborada, la tranquilidad, el trato y la selección de puros del local. Después de probar muchas ginebras vuelvo a la Citadelle como un amante arrepentido, incapaz de la monogamia ginebril. La Citadelle es increíblemente dulce y aromática, sin llegar a los extremos de la G´Vine -para mí alabada en exceso y demasiado cara-.

Alargando la comida en demasía llegamos a la tarde-noche con combinación de Martin Miller´s, Fever Tree y rodajas de lima que, no sé si por exceso de trabajo o por la lima, me dejó un tanto insatisfecho; en ocasiones me han comentado que la Miller´s no combina bien con los cítricos: es posible.
Acabé absolutamente exhausto. Espero que haya valido la pena.